Sahasrara


27 Noviembre 2016

La apertura del séptimo chakra tiene una condición clave: la humildad, la entrega, la capacidad de postrarse ante el Infinito. Por esto, en muchas tradiciones, las personas suelen inclinarse o postrarse ante la divinidad. El tope de la cabeza se inclina hacia la tierra y, al hacer este movimiento, la atención, la sangre, la circulación y el prana se concentran en el séptimo chakra y la persona se siente abierta y fortalecida. 

 

Cuando alguien no abre adecuadamente el séptimo chakra, la función psíquica que puede haber surgido ya de su tercer o sexto chakra, podría meterlo en problemas. Sin humildad, disponer de información desconocida puede dar como resultado un ego espiritual. 

 

Cuando alcanzas ese estado, fluyes espontáneamente y con certeza en tu ritmo con el universo. 

 

Cuando se fortalecen tus chakras inferiores y se va abriendo tu séptimo chakra, también debe ser integrada en armonía y sintonía con el Todo. Esto se logra cuando funcionan armoniosamente y en combinación.

 

El Aura es conocida en la tradición de Kundalini Yoga como el octavo chakra. Imagínatela ascendiendo por encima de tu cuerpo físico, y, mirándolo desde arriba, viendo una luz radiante que lo rodea con forma de óvalo o círculo. Se conoce como la fuerza circundante, la fuerza del escudo que rodea a todos los demás chakras. También tiene la apariencia de un chakra: un círculo o vórtice de energía, un lugar donde se concentra el flujo de la energía universal. Cuando esta fuerza circundante es fuerte, automáticamente filtras cualquier influencia negativa. Cuando es débil, eres vulnerable a todo lo que pasa cerca de ti. Un aura fuerte hace que todos los demás chakras funcionen mejor. 

 

También se relaciona con la integridad de tu campo electromagnético. Este campo circundante aparece como el aura y se percibe redondo y simétrico cuando tienes buena salud. Cuando estás enfermo se contrae y tiene bolsas y es menos radiante. En general cambia de color, intensidad y tamaño dependiendo del estado físico general y de los pensamientos y sentimientos. 

 

La sensación que percibes a través de este campo es la de estar conectado. Te entrelaza con el universo entero. El alma siente inmensa dicha al asociarse y residir en el cuarto chakra o en el aura, se afirma en la sensación de equilibrio y compasión cuando llega al cuarto chakra y descubre la amplitud y la realidad impersonal en el aura. 

 

El aura no se asocia con ningún elemento sólo con el sentido o la sensación del Ser. Establece tu campo de dominio y lo proyecta en todos los lugares con tu presencia. Cuando ese campo circundante es fuerte y los demás chakras están alineados y funcionando bien, tu sola presencia actúa y dirige muchas de las fuerzas del universo para satisfacer tus deseos y necesidades. 

 

El aura se extiende por lo general varios metros en cada dirección y puede ser más brillante y grande si practicas regularmente alguna técnica de cuerpo-mente-espíritu, como el yoga y la meditación.

 

La ACEPTACION a la que nos invita este séptimo sutra no es cuestión de conformarse, sino de aceptar lo que no podemos cambiar. Todos en la vida, nos enfrentamos a personas, situaciones y sucesos que definitivamente no podemos cambiar, comenzamos a cuestionarnos sobre lo q es realmente conveniente o nos es un tanto complicado poder establecer una diferencia entre Resignarnos/Conformarnos Vs Aceptar.

 

Conformarse o resignarse en la vida es un proceso más doloroso y menos llevadero que la ACEPTACION, de alguna manera el tener que conformarnos o resignarnos nos llena de resentimiento, porque no estamos procesando/experimentando lo que ocurre desde su raíz, desde su esencia, no hay un hecho de comprensión del porque de las cosas, simplemente sentimos que no podemos hacer nada, y nos cause o no impotencia, nos vemos obligados a mantener un estado de conformidad y resignación aunque nos sintamos infelices, esto NO es la verdadera Aceptación.

 

Pues la Auténtica Aceptación, llega con la sensibilidad de tener que asimilar lo que sucede, profundizar después de muchos intentos por cambiar las cosas, hasta entender genuinamente que no podremos hacer nada para que sea distinto, que no depende de nosotros o no está a nuestro alcance, no nos corresponde hacerlo, así que lo soltamos y se lo entregamos a algo Superior. 

 

Existen cosas y situaciones en la vida que por más que queramos que cambien, simplemente mantienen el mismo estado, o aprendemos a ACEPTAR  o viviremos sumergidos en la amargura y la impotencia.

Profesor

Todos

Costo

Ninguno